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Ninguna casa es perfecta. Hasta las casas mejor construidas y mantenidas tienen alguna imperfección. A continuación señalamos algunos de los problemas que observamos más frecuentemente al inspeccionar una casa:

Techos. Los problemas con los materiales de los techos son el defecto más común con el que nos encontramos. Habitualmente, esto no significa que sea necesario cambiar el techo, sino simplemente que éste necesita mantenimiento o reparación.

Manchas en los techos. Las manchas en los techos, ya sea causadas por filtraciones actuales o antiguas, son muy comunes. Puede resultar difícil decir si estas manchas se deben a filtraciones que todavía están presentes o fueron ocasionadas por filtraciones ya reparadas.

Peligros eléctricos. Son más comunes en las casas antiguas, pero a menudo se los encuentra también en casas más nuevas. Los peligros eléctricos pueden adoptar distintas formas, que van desde tomacorrientes sin conexión a tierra hasta cableados realizados incorrectamente por el propietario de la vivienda.

Madera podrida. Lo más frecuente es que este problema, causado por humedecimiento durante períodos prolongados, se encuentre, en el interior, alrededor de bañeras, duchas e inodoros o, en el exterior, en los aleros o bordes de los techos.

Instalaciones de calderas. Muchas calderas no están instaladas en total conformidad con las normas de plomería locales.

Hornos a gas. A la mayoría de los hornos a gas les hace falta, como mínimo, un mantenimiento de rutina, como un cambio de filtros, o la certificación de la compañía de gas. Muchos otros presentan también otros problemas, como funcionamiento defectuoso o llama inadecuada.

Defectos de plomería. Los problemas de plomería más habituales son llaves de agua que gotean, artefactos que pierden agua, desagües lentos, etc. Hasta en las casas más nuevas es común observar defectos de plomería de menor importancia.